
El imparable desarrollo de la calefacción por suelo radiante frente a otros sistemas de calefacción más antiguos es consecuencia de las múltiples características interesantes que ofrece. Hay 2 tipos de suelo radiante bien diferenciados: el suelo eléctrico y el suelo por agua. Hoy vamos a centrarnos en el 1º. La calefacción de suelo radiante eléctrico está en auge gracias a su eficiencia, confort, simplicidad de instalación y durabilidad.
El funcionamiento del sistema de calefacción de suelo radiante eléctrico es muy sencillo, una vez instaladas las mallas calefactoras en pisos o paredes, cuando se enciende el sistema, la corriente eléctrica pasa a través de los cables calefactores o mallas, generando calor debido a la resistencia eléctrica. Este calor se transfiere al suelo, elevando su temperatura.
Algunas ventajas suelo radiante eléctrico
Una de las principales ventajas que ofrece una calefacción por suelo radiante correctamente instalada y de calidad es la rapidez de resultados. El suelo radiante M-Therm, por ejemplo, es capaz de calentar nuestro hogar en tan solo 30 segundos, con lo que conseguimos una sensación de calidez prácticamente inmediata. Esto es posible gracias a su calentamiento por infrarrojos que caldea directamente la masa de aire.
Gracias a este calentamiento por infrarrojos eliminamos la sensación de sequedad de una calefacción convencional y conseguimos un aire más fresco y puro que no se remueve y con ello merma el movimiento de partículas, un gran beneficio para personas con tendencias alérgicas y una mejora en el ambiente para todos.
El suelo radiante se caracteriza por su eficacia energética, sin pérdidas, cuyo beneficiario final será nuestro bolsillo. Además, las láminas de suelo radiante M-Therm, requieren de menos potencia que otras calefacciones eléctricas y con ello reducirán aún más nuestro desembolso económico.

Su facilidad de adaptación es otro pro. La calefacción por suelo radiante eléctrico M-Therm puede colocarse en casi cualquier lugar: exteriores, auto-caravanas, interiores. Estamos hablando de una calefacción no inflamable y de ahí su gran seguridad para ser instalada en cualquier ambiente. Además de la comodidad de no precisar de tuberías, calderas y radiadores que nos estorben o creen complicaciones.
Y aunque su nombre lleve a error, no solo se coloca en el suelo, también puede situarse en techos o paredes, según las necesidades del consumidor y de la estancia.
Un sistema de calefacción fácil de instalar y muy duradero. Se coloca rápidamente para ocasionar las mínimas molestias. Como dato curioso, si se perforan las láminas radiantes seguirá funcionando a la perfección.
Completamente combinable con energías renovables
Para los que puedan instalarse o ya dispongan de paneles solares, deben saber que la calefacción de suelo radiante eléctrico es totalmente 
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